NOTA DE PRENSA
El GEER lidera este trabajo multidisciplinar con 64 expertos de la SERMEF, SEGG, SEEM, SEIOMM, SERAM y SECOT
UN CONSENSO NACIONAL FIJA POR PRIMERA VEZ CRITERIOS UNIFICADOS PARA EL MANEJO DE LA FRACTURA VERTEBRAL OSTEOPORÓTICA EN ESPAÑA
• El documento armoniza diagnóstico, tratamiento precoz y seguimiento para reducir la variabilidad asistencial
• La fractura vertebral por osteoporosis multiplica el riesgo de nuevas fracturas y aumenta la dependencia de un cuidador
• El envejecimiento de la población española anticipa un aumento sostenido del número de personas en riesgo de fracturas por fragilidad
• El 22-25% de las mujeres mayores de 50 años presenta osteoporosis, proporción que aumenta de forma significativa a partir de los 70 años
Madrid, 10 de marzo de 2026.- La Sociedad Española de Columna Vertebral (GEER), junto a otras sociedades científicas, ha impulsado el primer consenso nacional multidisciplinar sobre el manejo de la fractura vertebral osteoporótica aguda (FVO), un documento que establece unos criterios diagnósticos, terapéuticos y de seguimiento adaptados al Sistema Nacional de Salud y que pretende reducir la variabilidad clínica existente en España.
El trabajo, publicado en Archives of Osteoporosis bajo el título: “Multidisciplinary management of acute osteoporotic vertebral fracture: results of a national Delphi consensus”, recoge el resultado de un proceso Delphi en dos rondas en el que han participado 64 expertos de siete sociedades científicas nacionales: la Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física (SERMEF), la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG), la Sociedad Española de Traumatología y Ortopedia (SECOT), la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), la Sociedad Española de Investigación Ósea (SEIOMM) y la Sociedad Española de Radiología (SERAM).
El documento parte de una realidad asistencial reconocida por los propios autores: en España no existía hasta ahora una guía nacional unificada para el manejo de la fase aguda de estas fracturas, lo que favorecía enfoques heterogéneos entre centros y especialidades. El consenso nace, por tanto, con vocación de ordenar, armonizar y mejorar la calidad asistencial en un problema sanitario de gran impacto.
La dimensión del problema en España
La fractura vertebral osteoporótica es la consecuencia clínica de una enfermedad de base: la osteoporosis. Esta patología se caracteriza por la pérdida progresiva de masa ósea y calidad del hueso, que pierde resistencia y puede fracturarse ante traumatismos mínimos o incluso en actividades cotidianas. Son las llamadas fracturas por fragilidad, que no requieren un accidente grave para producirse.
En España, la osteoporosis afecta a una parte importante de la población adulta mayor. Según estimaciones del Ministerio de Sanidad y de la Sociedad Española de Investigación Ósea y del Metabolismo Mineral (SEIOMM), entre el 22 % y el 25 % de las mujeres mayores de 50 años presenta osteoporosis, proporción que aumenta de forma significativa a partir de los 70 años. Aunque menos frecuente, también afecta a hombres en edades avanzadas.
Las fracturas vertebrales constituyen una de las principales manifestaciones clínicas de esa fragilidad ósea. Muchas no se diagnostican porque pueden confundirse con dolor lumbar mecánico o con cambios degenerativos propios de la edad. El consenso recuerda que aproximadamente solo un tercio son sintomáticas y reciben atención clínica, pese a asociarse a dolor, discapacidad y deterioro funcional.
El progresivo envejecimiento de la población española anticipa un aumento sostenido del número absoluto de personas en riesgo de fracturas por fragilidad. Según datos del Instituto Nacional de Estadística, más del 20% de la población supera los 65 años y el grupo de mayores de 80 es el que más crece en términos relativos. Dado que la osteoporosis y las fracturas asociadas incrementan su frecuencia con la edad, esta evolución demográfica permite prever un incremento de la carga asistencial vinculada a la fragilidad ósea en los próximos años.
Estandarización diagnóstica: claridad en el circuito asistencial
Una de las principales contribuciones del consenso es la unificación de criterios diagnósticos en la fase aguda. El panel establece que la radiografía simple dorsal y lumbar debe ser la prueba inicial en los casos sospechosos, reservando la resonancia magnética para situaciones de dolor persistente o dudas sobre la antigüedad de la fractura. El documento refuerza la necesidad de una valoración clínica minuciosa y de un enfoque multidisciplinar que permita diferenciar lesiones recientes de deformidades antiguas y descartar causas secundarias cuando sea necesario.
Tratamiento precoz orientado a función y prevención
En el ámbito terapéutico, el consenso sitúa el inicio temprano de las medidas asistenciales como elemento clave del pronóstico funcional. El abordaje se orienta al control adecuado del dolor y a la recuperación funcional precoz, evitando inmovilizaciones prolongadas que puedan agravar la fragilidad del paciente de edad avanzada.
El documento recuerda además que una fractura vertebral constituye en sí misma un diagnóstico clínico de osteoporosis y obliga a activar medidas de tratamiento específico y prevención secundaria desde el inicio. La prioridad no se centra únicamente en el episodio agudo, sino en reducir el riesgo de nuevas fracturas y preservar la autonomía.
Un predictor de nuevas fracturas y mayor dependencia
El consenso destaca igualmente que la fractura vertebral suele ser el primer indicio de una fragilidad ósea avanzada. Su presencia es uno de los predictores más sólidos de nuevas fracturas osteoporóticas y puede duplicar el riesgo de fractura de cadera, además de incrementar significativamente la probabilidad de fracturas posteriores en otros territorios óseos.
El riesgo de refractura en los dos años siguientes al primer evento se considera elevado, lo que refuerza la necesidad de seguimiento estructurado e individualizado. En este sentido, el documento destaca la importancia de la coordinación entre especialistas hospitalarios y de Atención Primaria para garantizar continuidad asistencial, adherencia terapéutica y reevaluación periódica del riesgo.
Un marco clínico común para una realidad creciente
La principal novedad del consenso promovido por el GEER reside en ofrecer, por primera vez en España, un marco clínico unificado centrado específicamente en la fase aguda de la fractura vertebral osteoporótica y adaptado al funcionamiento real del sistema sanitario español.
Su objetivo es reducir la variabilidad asistencial, mejorar la recuperación funcional y reforzar la prevención secundaria en un país donde el envejecimiento poblacional convierte la fragilidad ósea en un desafío estructural de salud pública. En un escenario demográfico que seguirá tensionando los recursos sanitarios, la estandarización de criterios clínicos se plantea como una herramienta para mejorar resultados y optimizar la atención.
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