NOTA DE PRENSA
NO SÓLO A LA NARIZ: ASÍ ES COMO AFECTA LA ALERGIA PRIMAVERAL AL OÍDO Y A LA GARGANTA
• Los otorrinos españoles recuerdan que la rinitis alérgica afecta a entre el 20% y el 30% (el 30-35% en niños) de la población y puede provocar síntomas que van más allá de la congestión nasal, como alteraciones de la voz, presión en el oído o infecciones sinusales
• Las enfermedades alérgicas respiratorias han experimentado un aumento progresivo en las últimas décadas y actualmente afectan aproximadamente a uno de cada cinco españoles. Factores ambientales como la contaminación atmosférica o el cambio climático están contribuyendo a modificar los patrones de polinización, con temporadas de alergia más largas y concentraciones de polen más elevadas
Madrid, 5 de mayo de 2026.- Con la llegada de la primavera y el incremento de la concentración de pólenes en el ambiente, los especialistas de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello recuerdan que las alergias respiratorias estacionales no afectan únicamente a la nariz, sino que pueden implicar a múltiples estructuras del área otorrinolaringológica, incluyendo la garganta y el oído. La rinitis alérgica constituye una de las enfermedades respiratorias crónicas más frecuentes y afecta aproximadamente a entre el 20% y el 30% de la población, según estimaciones epidemiológicas en Europa y España, lo que la convierte en un problema de salud pública de elevada prevalencia.
Aunque los síntomas más conocidos son los estornudos, el picor nasal o la congestión, la inflamación de las mucosas que caracteriza a la rinitis alérgica puede extenderse a todo el tracto respiratorio superior. “La alergia es un proceso inflamatorio que afecta a la mucosa respiratoria en su conjunto. Por eso no solo produce síntomas nasales, sino que también puede generar molestias en la garganta, alteraciones en la voz o sensación de oído taponado”, explica el presidente de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello, Serafín Sánchez.
En el caso de la cavidad nasal y los senos paranasales, la exposición a alérgenos como los pólenes, los ácaros o los epitelios animales desencadena una respuesta inmunológica mediada por inmunoglobulina E que provoca congestión, secreción nasal, estornudos repetidos y prurito nasal. Cuando este proceso inflamatorio se prolonga en el tiempo, puede favorecer la aparición de complicaciones como sinusitis o infecciones recurrentes de los senos paranasales, especialmente en pacientes con alergias persistentes o mal controladas.
La inflamación también puede extenderse hacia la nasofaringe y afectar a la trompa de Eustaquio, el conducto que conecta el oído medio con la cavidad nasal y permite equilibrar la presión en el oído. Cuando esta estructura se inflama, es frecuente que los pacientes experimenten sensación de oído tapado, presión auditiva o incluso episodios de otitis media serosa. “Muchos pacientes consultan por sensación de presión en los oídos durante la primavera sin relacionarlo con la alergia. Sin embargo, la inflamación de la trompa de Eustaquio es una consecuencia relativamente frecuente de los procesos alérgicos”, señala el doctor Sánchez.
Además, el goteo retronasal —la mucosidad que desciende desde la cavidad nasal hacia la garganta— puede generar irritación faríngea persistente, carraspeo frecuente y tos crónica, síntomas que con frecuencia afectan también a la calidad de la voz. En algunos casos, esta irritación continuada puede agravar problemas vocales en personas que utilizan la voz de forma intensiva en su actividad profesional, como docentes, profesionales de la comunicación o cantantes.
Las enfermedades alérgicas respiratorias han experimentado un aumento progresivo en las últimas décadas y actualmente afectan aproximadamente a uno de cada cinco españoles. Los especialistas advierten de que factores ambientales como la contaminación atmosférica o el cambio climático están contribuyendo a modificar los patrones de polinización, con temporadas de alergia más largas y concentraciones de polen más elevadas.
En este contexto, los otorrinolaringólogos recomiendan consultar con un especialista cuando los síntomas nasales se prolongan durante semanas, aparece pérdida de olfato persistente, se producen molestias auditivas o la irritación de garganta y la tos no remiten. “Un diagnóstico adecuado permite diferenciar la rinitis alérgica de otros procesos respiratorios y establecer tratamientos eficaces que mejoren la calidad de vida de los pacientes y prevengan complicaciones”, concluye el presidente de la SEORL-CCC.
Para más información:
Gabinete de comunicación de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC): Tomás Muriel (605 603 382) / Javier Barrera (619 102 554)