Movember, mes internacional de sensibilización sobre la salud masculina
SAOM DESTACA LOS BENEFICIOS DEL EJERCICIO FÍSICO SUPERVISADO PARA MEJORAR LA CALIDAD DE VIDA DE LOS PACIENTES CON CÁNCER DE PRÓSTATA
Un ensayo clínico europeo con 700 pacientes, publicado recientemente en The Lancet Oncology, demuestra que un programa de ejercicio supervisado, asesoramiento nutricional y apoyo conductual mejora la calidad de vida y reduce la fatiga asociada al tratamiento hormonal.
Una revisión científica realizada por especialistas de hospitales andaluces confirma también los beneficios del ejercicio físico durante la radioterapia, especialmente para reducir el cansancio y preservar la capacidad funcional.
Con motivo de Movember, el mes internacional de sensibilización sobre la salud masculina, los oncólogos andaluces destacan la necesidad de integrar estas intervenciones en la atención oncológica y facilitar el acceso de los pacientes a programas adaptados y supervisados.
SAOM DESTACA LOS BENEFICIOS DEL EJERCICIO FÍSICO SUPERVISADO PARA MEJORAR LA CALIDAD DE VIDA DE LOS PACIENTES CON CÁNCER DE PRÓSTATA
Un ensayo clínico europeo con 700 pacientes, publicado recientemente en The Lancet Oncology, demuestra que un programa de ejercicio supervisado, asesoramiento nutricional y apoyo conductual mejora la calidad de vida y reduce la fatiga asociada al tratamiento hormonal.
Una revisión científica realizada por especialistas de hospitales andaluces confirma también los beneficios del ejercicio físico durante la radioterapia, especialmente para reducir el cansancio y preservar la capacidad funcional.
Con motivo de Movember, el mes internacional de sensibilización sobre la salud masculina, los oncólogos andaluces destacan la necesidad de integrar estas intervenciones en la atención oncológica y facilitar el acceso de los pacientes a programas adaptados y supervisados.
La Sociedad Andaluza de Oncología Médica (SAOM) ha destacado, con motivo de Movember, el mes internacional de sensibilización sobre la salud masculina, los beneficios del ejercicio físico supervisado para mejorar la calidad de vida de los pacientes con cáncer de próstata y reducir los efectos secundarios de los tratamientos. La sociedad científica pone en valor las nuevas evidencias científicas que respaldan la incorporación de programas de ejercicio físico adaptados y supervisados como parte de la atención integral a estos pacientes.
La SAOM ha realizado este llamamiento con motivo de Movember, una campaña internacional de sensibilización sobre la salud masculina que se desarrolla durante el mes de noviembre y cuyo nombre combina las palabras inglesas moustache (bigote) y November (noviembre). Entre sus principales objetivos se encuentra promover la concienciación sobre el cáncer de próstata, uno de los tumores más frecuentes entre los hombres.
La incorporación del ejercicio físico supervisado en la atención habitual del cáncer de próstata acaba de recibir un fuerte espaldarazo científico del ensayo clínico STAMINA, cuyos resultados acaban de ser publicados en la revista científica The Lancet Oncology. La investigación, desarrollada en 15 centros del sistema sanitario británico con la participación de 700 pacientes con cáncer de próstata que recibían terapia de privación androgénica, ha demostrado que un programa estructurado de ejercicio físico, asesoramiento nutricional y apoyo conductual consigue mejoras significativas en la calidad de vida y la fatiga asociada al tratamiento.
Los participantes fueron distribuidos aleatoriamente en dos grupos. Uno recibió la intervención STAMINA, que incluía ejercicios aeróbicos y de fuerza supervisados durante doce meses, recomendaciones nutricionales y apoyo para mantener hábitos saludables. El otro recibió una atención habitual optimizada, con información, recomendaciones y controles de seguridad para realizar ejercicio. Al finalizar el seguimiento, los pacientes del primer grupo presentaban mejores resultados tanto en la evaluación específica de calidad de vida relacionada con el cáncer de próstata como en la medición de la fatiga y las diferencias fueron estadísticamente significativas.
El estudio resulta especialmente relevante porque la terapia hormonal, utilizada en distintas situaciones clínicas del cáncer de próstata, puede provocar efectos secundarios como pérdida de masa muscular, aumento de grasa corporal, fatiga y deterioro de la capacidad física. Estos problemas pueden afectar considerablemente a la autonomía y el bienestar de los pacientes durante tratamientos que, en algunos casos, se prolongan durante años.
Una revisión científica realizada en Andalucía respalda también estos beneficios
Las conclusiones de STAMINA coinciden con las de una revisión científica publicada en junio de 2026 en Archivos Españoles de Urología, realizada por especialistas de los servicios de Oncología Radioterápica de los hospitales universitarios de Jaén, Virgen de las Nieves de Granada, Virgen de la Victoria de Málaga y Juan Ramón Jiménez de Huelva, junto con investigadores del ámbito universitario. El trabajo, titulado Physical Activity During Radiotherapy in Prostate Cancer: Feasibility, Outcomes, and Clinical Integration, analiza investigaciones publicadas durante la última década sobre la actividad física en pacientes con cáncer de próstata sometidos a radioterapia.
Sus autores concluyen que los programas supervisados de ejercicio aeróbico y de fuerza son seguros y viables durante la radioterapia y se asocian con una reducción de la fatiga a corto plazo, un mejor mantenimiento de la masa muscular y la capacidad física y una mejora de la calidad de vida. La revisión destaca asimismo que estos beneficios pueden observarse también en pacientes que reciben simultáneamente tratamiento hormonal, aunque señala que todavía se necesitan investigaciones adicionales para determinar con mayor precisión los efectos sobre otros síntomas y complicaciones asociados a la radioterapia.
Del consejo de mantenerse activo a los programas de ejercicio supervisado
Para SAOM, el interés de estas investigaciones reside no solo en confirmar los beneficios del ejercicio físico, sino en demostrar la importancia de organizar intervenciones adaptadas a las necesidades de los pacientes e integradas en su atención sanitaria. La sociedad científica considera necesario avanzar desde las recomendaciones generales de actividad física hacia programas estructurados que permitan evaluar la situación clínica y funcional de cada paciente, establecer objetivos individualizados y realizar un seguimiento adecuado.
Estos programas deben combinar, cuando la situación del paciente lo permita, ejercicio aeróbico y entrenamiento de fuerza, teniendo en cuenta la edad, el estado físico, las enfermedades concomitantes y las características del tratamiento oncológico. En este sentido, SAOM subraya la importancia de la coordinación entre los equipos de oncología y los profesionales especializados en ejercicio terapéutico, rehabilitación y otras disciplinas implicadas en la atención integral al paciente.
ESTUDIOS CIENTÍFICOS DE REFERENCIA
1. Ensayo STAMINA (2026). Bourke L. et al. An integrated lifestyle intervention for mitigation of adverse effects associated with androgen deprivation therapy for prostate cancer (STAMINA): a multicentre, randomised trial. The Lancet Oncology, septiembre de 2026.
https://doi.org/10.1016/S1470-2045(26)00304-9
2. Revisión científica andaluza (2026). Serradilla Gil AM. et al. Physical Activity During Radiotherapy in Prostate Cancer: Feasibility, Outcomes, and Clinical Integration. Archivos Españoles de Urología, junio de 2026.
https://doi.org/10.56434/j.arch.esp.urol.20267905.85
Para más información: 663410014
La SAOM ha realizado este llamamiento con motivo de Movember, una campaña internacional de sensibilización sobre la salud masculina que se desarrolla durante el mes de noviembre y cuyo nombre combina las palabras inglesas moustache (bigote) y November (noviembre). Entre sus principales objetivos se encuentra promover la concienciación sobre el cáncer de próstata, uno de los tumores más frecuentes entre los hombres.
La incorporación del ejercicio físico supervisado en la atención habitual del cáncer de próstata acaba de recibir un fuerte espaldarazo científico del ensayo clínico STAMINA, cuyos resultados acaban de ser publicados en la revista científica The Lancet Oncology. La investigación, desarrollada en 15 centros del sistema sanitario británico con la participación de 700 pacientes con cáncer de próstata que recibían terapia de privación androgénica, ha demostrado que un programa estructurado de ejercicio físico, asesoramiento nutricional y apoyo conductual consigue mejoras significativas en la calidad de vida y la fatiga asociada al tratamiento.
Los participantes fueron distribuidos aleatoriamente en dos grupos. Uno recibió la intervención STAMINA, que incluía ejercicios aeróbicos y de fuerza supervisados durante doce meses, recomendaciones nutricionales y apoyo para mantener hábitos saludables. El otro recibió una atención habitual optimizada, con información, recomendaciones y controles de seguridad para realizar ejercicio. Al finalizar el seguimiento, los pacientes del primer grupo presentaban mejores resultados tanto en la evaluación específica de calidad de vida relacionada con el cáncer de próstata como en la medición de la fatiga y las diferencias fueron estadísticamente significativas.
El estudio resulta especialmente relevante porque la terapia hormonal, utilizada en distintas situaciones clínicas del cáncer de próstata, puede provocar efectos secundarios como pérdida de masa muscular, aumento de grasa corporal, fatiga y deterioro de la capacidad física. Estos problemas pueden afectar considerablemente a la autonomía y el bienestar de los pacientes durante tratamientos que, en algunos casos, se prolongan durante años.
Una revisión científica realizada en Andalucía respalda también estos beneficios
Las conclusiones de STAMINA coinciden con las de una revisión científica publicada en junio de 2026 en Archivos Españoles de Urología, realizada por especialistas de los servicios de Oncología Radioterápica de los hospitales universitarios de Jaén, Virgen de las Nieves de Granada, Virgen de la Victoria de Málaga y Juan Ramón Jiménez de Huelva, junto con investigadores del ámbito universitario. El trabajo, titulado Physical Activity During Radiotherapy in Prostate Cancer: Feasibility, Outcomes, and Clinical Integration, analiza investigaciones publicadas durante la última década sobre la actividad física en pacientes con cáncer de próstata sometidos a radioterapia.
Sus autores concluyen que los programas supervisados de ejercicio aeróbico y de fuerza son seguros y viables durante la radioterapia y se asocian con una reducción de la fatiga a corto plazo, un mejor mantenimiento de la masa muscular y la capacidad física y una mejora de la calidad de vida. La revisión destaca asimismo que estos beneficios pueden observarse también en pacientes que reciben simultáneamente tratamiento hormonal, aunque señala que todavía se necesitan investigaciones adicionales para determinar con mayor precisión los efectos sobre otros síntomas y complicaciones asociados a la radioterapia.
Del consejo de mantenerse activo a los programas de ejercicio supervisado
Para SAOM, el interés de estas investigaciones reside no solo en confirmar los beneficios del ejercicio físico, sino en demostrar la importancia de organizar intervenciones adaptadas a las necesidades de los pacientes e integradas en su atención sanitaria. La sociedad científica considera necesario avanzar desde las recomendaciones generales de actividad física hacia programas estructurados que permitan evaluar la situación clínica y funcional de cada paciente, establecer objetivos individualizados y realizar un seguimiento adecuado.
Estos programas deben combinar, cuando la situación del paciente lo permita, ejercicio aeróbico y entrenamiento de fuerza, teniendo en cuenta la edad, el estado físico, las enfermedades concomitantes y las características del tratamiento oncológico. En este sentido, SAOM subraya la importancia de la coordinación entre los equipos de oncología y los profesionales especializados en ejercicio terapéutico, rehabilitación y otras disciplinas implicadas en la atención integral al paciente.
ESTUDIOS CIENTÍFICOS DE REFERENCIA
1. Ensayo STAMINA (2026). Bourke L. et al. An integrated lifestyle intervention for mitigation of adverse effects associated with androgen deprivation therapy for prostate cancer (STAMINA): a multicentre, randomised trial. The Lancet Oncology, septiembre de 2026.
https://doi.org/10.1016/S1470-2045(26)00304-9
2. Revisión científica andaluza (2026). Serradilla Gil AM. et al. Physical Activity During Radiotherapy in Prostate Cancer: Feasibility, Outcomes, and Clinical Integration. Archivos Españoles de Urología, junio de 2026.
https://doi.org/10.56434/j.arch.esp.urol.20267905.85
Para más información: 663410014