NOTA DE PRENSA: LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL LLEGA AL REGADÍO CORDOBÉS EN PLENA OLA DE INVERSIÓN Y MODERNIZACIÓN


NOTA DE PRENSA: LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL LLEGA AL REGADÍO CORDOBÉS EN PLENA OLA DE INVERSIÓN Y MODERNIZACIÓN
Nota de prensa

LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL LLEGA AL REGADÍO CORDOBÉS EN PLENA OLA DE INVERSIÓN Y MODERNIZACIÓN

Once proyectos de comunidades de regantes cordobesas movilizan más de 70 millones de euros a través de dos programas públicos que están acelerando la transformación tecnológica del regadío

El Plan RegadíA concentra 65,9 millones en cuatro grandes proyectos de modernización, mientras siete proyectos de las dos convocatorias del PERTE Digital han movilizado otros 4,5 millones específicamente para digitalización

Las inversiones en digitalización han permitido extender la telemedida, los sensores, la monitorización, el telecontrol y nuevas herramientas de gestión de datos

Los expertos reunidos en AgroGO! destacan el potencial de la inteligencia artificial para aprovechar la creciente cantidad de datos disponibles, anticipar necesidades y aumentar la productividad, calidad y competitividad de la agricultura

Cabra, Córdoba, 22 de septiembre de 2026.- La inteligencia artificial comienza a abrirse paso en el regadío cordobés en plena ola de inversión, modernización y digitalización. Once proyectos de comunidades de regantes de Córdoba han movilizado más de 70 millones de euros a través de dos grandes programas públicos que están acelerando la transformación tecnológica del sector: el Plan de Modernización de Regadíos de Andalucía (RegadíA) y el PERTE de Digitalización del Ciclo del Agua.

El grueso de esta inversión corresponde al Plan RegadíA, con 65,9 millones de euros en cuatro grandes proyectos de modernización del regadío cordobés: Genil-Cabra, Fuente Palmera, Canal de la Margen Izquierda del Río Bembézar y Canal de la Margen Izquierda del Genil. Las actuaciones incluyen nuevas infraestructuras de regulación y almacenamiento, modernización de redes, instalaciones fotovoltaicas y sistemas de telecontrol y automatización. En conjunto, estos cuatro proyectos actúan sobre más de 38.000 hectáreas de regadío.

A este proceso de modernización se han sumado los proyectos específicamente orientados a la transformación digital. Las dos convocatorias del PERTE de Digitalización del Ciclo del Agua han permitido desarrollar siete proyectos de comunidades de regantes cordobesas, con una inversión conjunta de 4,5 millones de euros, de los que 3,53 millones —cerca del 80%— han sido aportados mediante ayudas públicas. El PERTE está concebido precisamente para extender la digitalización de las comunidades de regantes y avanzar hacia una agricultura más inteligente y precisa, mediante un mejor conocimiento y gestión de los usos del agua.

Estas inversiones han permitido incorporar y extender sistemas de telemedida, sensores, monitorización de la humedad del suelo, telecontrol, sistemas de información geográfica y nuevas herramientas digitales de gestión. Su resultado no es únicamente una mayor capacidad para medir y controlar el uso de los recursos, sino también la generación de una cantidad de datos sobre agua, suelo, cultivos, energía y funcionamiento de las redes muy superior a la disponible hasta hace apenas unos años.

Sobre esa creciente infraestructura de datos comienza a apoyarse la aplicación de la inteligencia artificial al regadío. La posibilidad de relacionar y analizar grandes cantidades de información permite identificar patrones, realizar predicciones y anticipar necesidades para ayudar a agricultores y comunidades de regantes a tomar decisiones cada vez más precisas.

Ese paso del regadío que mide para ser más eficiente al que se anticipa para ser más competitivo ha centrado hoy el Foro AgroGO! celebrado en el Centro IFAPA de Cabra, donde representantes de comunidades de regantes, cooperativas y Universidad han analizado las posibilidades que ofrecen la digitalización y la inteligencia artificial para transformar el modelo productivo de la agricultura cordobesa.

La transformación supone dar continuidad a un proceso tecnológico iniciado hace décadas. La primera gran modernización permitió medir y controlar cada vez mejor el agua para aumentar la eficiencia. La digitalización ha añadido la posibilidad de conectar y analizar un volumen creciente de información. Y la inteligencia artificial permite dar un paso adicional: aprovechar esos datos para anticipar necesidades y ayudar a decidir mejor.

Sensores de humedad, estaciones agroclimáticas, contadores inteligentes, imágenes de satélite, sistemas de telecontrol y plataformas de gestión permiten conocer prácticamente en tiempo real qué está ocurriendo en las redes de riego y en las explotaciones. La inteligencia artificial puede relacionar esa información, encontrar patrones y elaborar predicciones que ayuden a decidir cuándo y cuánto regar, ajustar la fertilización, anticipar demandas, detectar anomalías o integrar las necesidades productivas con las previsiones meteorológicas y los costes energéticos.

Participantes en el Foro
La jornada del Foro AgroGO! 2026, celebrada en el Centro IFAPA de Cabra, ha contado con la bienvenida de Carmen González Novo, directora Comercial de Red de Málaga, Córdoba, Almería, Ceuta y Melilla de CaixaBank, y con la participación de Jaime Martínez Conradi, director general de Cooperativas Agro-alimentarias de Andalucía; Francisco de Mora Pérez, presidente de la Cooperativa Olivarera de Lucena, de la Comunidad de Regantes de Lucena y de la D.O. Aceite de Lucena; Emilio Camacho Poyato, catedrático de Ingeniería Hidráulica y director del Departamento de Agronomía de la Universidad de Córdoba; y Sensi Carmona Graciano, gerente de la Comunidad de Regantes Genil-Cabra. La mesa redonda ha estado moderada por Brígida Jiménez Herrera, doctora en Farmacia, consultora internacional y especialista en calidad y análisis sensorial del aceite de oliva virgen extra.

Durante el debate, los participantes han profundizado en las posibilidades que ofrecen la digitalización y la inteligencia artificial para transformar el modelo productivo de la agricultura. Desde las perspectivas de las cooperativas, las comunidades de regantes y la Universidad, han abordado el potencial de los datos para anticipar necesidades y mejorar las decisiones, el impacto de la tecnología sobre productividad, calidad y costes y la necesidad de que esta transformación vaya acompañada de una garantía de agua suficiente para proporcionar estabilidad a las producciones y rentabilidad a las inversiones.

En este sentido, los participantes han puesto de manifiesto que el potencial de esta nueva etapa tecnológica no reside únicamente en continuar mejorando la eficiencia en el uso del agua. Tras décadas de modernización, el nuevo salto consiste también en aumentar la productividad y el valor generado con los recursos disponibles: producir más y con mayor calidad, optimizar el uso de energía y fertilizantes, reducir costes y mejorar la planificación de agricultores y comunidades de regantes. Asimismo, han señalado que los efectos de esta transformación pueden extenderse al conjunto de la economía. Una agricultura con mayor productividad, calidad y rentabilidad dispone de más capacidad para invertir e innovar, competir en los mercados internacionales y reforzar su potencial exportador. Al mismo tiempo, una agricultura cada vez más digitalizada necesitará profesionales vinculados a la agronomía, la ingeniería, la automatización, la energía, el análisis de datos o la gestión empresarial, abriendo nuevas oportunidades de empleo joven y cualificado y haciendo más atractiva la actividad agraria para las nuevas generaciones.

Los ponentes han coincidido no obstante en subrayar que esta transformación tecnológica no elimina, sin embargo, una condición básica para la viabilidad del regadío: disponer de una garantía suficiente de agua. La tecnología puede ayudar a utilizar de forma más inteligente los recursos disponibles y, sobre todo, a obtener de ellos una mayor producción, calidad y valor económico, pero no puede sustituir el agua que no está disponible. Así, ha quedado claro que garantía hídrica y transformación tecnológica no son, por tanto, alternativas, sino condiciones complementarias de un mismo modelo productivo. La primera proporciona estabilidad a las producciones y permite acometer inversiones con expectativas de retorno; la segunda ayuda a obtener el máximo valor posible de los recursos disponibles.

Asimismo, han señalado que los efectos de esta transformación pueden extenderse al conjunto de la economía. Una agricultura con mayor productividad, calidad y rentabilidad dispone de más capacidad para invertir e innovar, competir en los mercados internacionales y reforzar su potencial exportador. Al mismo tiempo, una agricultura cada vez más digitalizada necesitará profesionales vinculados a la agronomía, la ingeniería, la automatización, la energía, el análisis de datos o la gestión empresarial, abriendo nuevas oportunidades de empleo joven y cualificado y haciendo más atractiva la actividad agraria para las nuevas generaciones.

Emilio Camacho Poyato, catedrático de Ingeniería Hidráulica y director del Departamento de Agronomía de la Universidad de Córdoba, ha destacado que el regadío español se encuentra ya ante una nueva etapa de modernización marcada por la digitalización. Tras décadas centradas primero en el ahorro de agua y posteriormente también en la eficiencia energética y la sostenibilidad, “estamos en una nueva era, la era digital”, en la que el acceso a grandes cantidades de información abre nuevas posibilidades para mejorar la gestión agrícola. “El regadío está siendo la bandera de la tecnología en la agricultura”, ha señalado.

Camacho ha explicado que la agricultura de precisión se basa precisamente en “recopilar y analizar datos para que la decisión esté fundamentada”, aunque ha advertido de que todavía existe margen para aprovechar mejor toda la información disponible. Como ejemplos ha citado los gemelos digitales —la Universidad de Córdoba trabaja ya con uno aplicado a un sistema de riego por pivote en alfalfa— y los sistemas predictivos, capaces de anticipar con una semana de antelación las demandas de agua de los agricultores y facilitar la planificación de las necesidades hídricas y energéticas. A su juicio, su implantación todavía es “modesta” y requiere tecnologías maduras, que el agricultor conozca su utilidad y disponga de asesoramiento para incorporarlas a la toma de decisiones.

Los ponentes han coincidido, no obstante, en subrayar que esta transformación tecnológica no elimina una condición básica para la viabilidad del regadío: disponer de una garantía suficiente de agua. La tecnología puede ayudar a utilizar de forma más inteligente los recursos disponibles y, sobre todo, a obtener de ellos una mayor producción, calidad y valor económico, pero no puede sustituir el agua que no está disponible. Garantía hídrica y transformación tecnológica no son, por tanto, alternativas, sino condiciones complementarias de un mismo modelo productivo. La primera proporciona estabilidad a las producciones y permite acometer inversiones con expectativas de retorno; la segunda ayuda a obtener el máximo valor posible de los recursos disponibles.

Sensi Carmona Graciano, gerente de la Comunidad de Regantes Genil-Cabra, ha señalado que las comunidades de regantes llevan años incorporando tecnología para ahorrar agua y energía y mejorar la gestión, desde plantas fotovoltaicas hasta proyectos de investigación sobre riegos deficitarios en cultivos leñosos. Genil-Cabra participa además en proyectos dirigidos a disponer de más datos y en el Plan RegadíA para construir balsas de regulación que permitan mejorar la disponibilidad de agua durante todo el año.

Carmona ha subrayado, sin embargo, que digitalizar no consiste únicamente en instalar tecnología. Una comunidad como Genil-Cabra gestiona alrededor de 4.500 contadores en campo, que generan diariamente una gran cantidad de información y requieren personal cualificado capaz de interpretarla. A ello se añaden dificultades todavía presentes en el medio rural, como la falta de cobertura en determinadas zonas. “Queremos usar mucha tecnología en zonas rurales y a veces no es posible”, ha advertido, defendiendo que la transformación digital avance acompañada de las infraestructuras necesarias y de una garantía suficiente de agua en cantidad y calidad.

Por su parte, Jaime Martínez Conradi, director general de Cooperativas Agro-alimentarias de Andalucía, ha situado la garantía de agua como uno de los principales factores de competitividad de la agricultura andaluza. A su juicio, es necesario proporcionar mayor certidumbre hídrica al sector aprovechando todas las posibilidades disponibles —aguas regeneradas, desaladas, subterráneas o procedentes de escorrentías— y abordando también las infraestructuras y los procedimientos administrativos necesarios para hacerlo posible.

Martínez Conradi ha defendido la necesidad de abordar la gestión del agua “con herramientas del siglo XXI” y adaptar la normativa a la realidad actual del campo andaluz. En un mercado agroalimentario cada vez más globalizado, ha señalado, Andalucía necesita avanzar en el aprovechamiento de nuevos recursos y en una gestión más eficiente para mantener la capacidad competitiva de sus producciones.

Francisco de Mora Pérez, presidente de la Cooperativa Olivarera de Lucena, de la Comunidad de Regantes de Lucena y de la D.O. Aceite de Lucena, ha defendido que el regadío debe contemplarse no únicamente como una herramienta para producir más, sino para producir mejor y responder a lo que demanda el mercado. En cultivos como el olivar, ha explicado, la tecnología permite identificar momentos críticos y realizar un uso más preciso del agua, algo especialmente relevante ante la creciente variabilidad de las campañas y la prolongación de las altas temperaturas hacia los meses de septiembre y octubre.

De Mora ha reclamado además una planificación hídrica a largo plazo y ha puesto como ejemplo el potencial de las aguas procedentes de estaciones depuradoras, un recurso previsible y menos dependiente de las precipitaciones. En este sentido, ha pedido una mayor agilización administrativa para que proyectos ya planteados puedan convertirse efectivamente en nuevos recursos disponibles para la agricultura.

La delegada territorial de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural de la Junta de Andalucía, que ha clausurado la jornada, ha destacado la necesidad de proporcionar estabilidad y seguridad jurídica al regadío y ha hecho referencia a la futura Ley de Regadíos Sostenibles anunciada por el consejero, así como a las actuaciones que se desarrollan a través del Plan PARRA y el Plan RegadíA. En este contexto, ha señalado también el trabajo que realiza el IFAPA mediante proyectos y experiencias piloto que incorporan inteligencia artificial, sensores, drones y nuevas tecnologías para avanzar hacia un uso más eficiente del agua.

La delegada ha subrayado asimismo la importancia de disponer de las infraestructuras necesarias para afrontar futuros periodos de sequía y episodios meteorológicos extremos, y ha citado actuaciones como el proyecto de Genil-Cabra y la balsa de Lucena. El objetivo, ha señalado, es que el campo disponga de mayor capacidad para afrontar tanto la escasez de agua como episodios de precipitaciones intensas, reduciendo en lo posible sus efectos sobre las explotaciones y aprovechando mejor los recursos disponibles.

Con el patrocinio de AgroBank
La IV edición del Foro AgroGO! se viene desarrollando durante 2026 en distintas provincias andaluzas para analizar los grandes retos estructurales del agro andaluz, vinculados tanto a la garantía hídrica como al relevo generacional y la sostenibilidad futura del sector, y cuenta con el patrocinio de Agrobank.

AgroBank, la línea de negocio agro de CaixaBank, es la primera entidad financiera del sector agroalimentario en España por presencia de oficinas y cuota de mercado. Presta servicio a más de 524.000 clientes, por lo que más de uno de cada dos agricultores y ganaderos de España es cliente de AgroBank. Su propuesta de valor supone un compromiso con el mundo rural desde los puntos de vista financiero, social y de innovación, articulado a través de tres ejes.

En el eje financiero, la apuesta de AgroBank por el sector agroalimentario ha supuesto que, en 2025, facilitara al conjunto de la cadena agroalimentaria más de 41.600 millones de euros en financiación. La línea de negocio de CaixaBank especializada en el sector agroalimentario cuenta con 1.140 oficinas y gestores especializados distribuidos en toda España, con presencia en todas las provincias, especialmente en municipios rurales.

En el eje social y en línea con su apuesta por el mundo rural, AgroBank está profundamente implicado en ayudar a superar algunos de los principales desafíos a los que se enfrenta el sector. Para afrontar el necesario relevo generacional, AgroBank ha puesto en marcha junto al Basque Culinary Center la iniciativa ‘Impulso Agro’, dirigida a visibilizar a jóvenes que, a través de su trabajo y sus proyectos, están contribuyendo a la transformación del sector agroalimentario español.

Del mismo modo, AgroBank muestra su apoyo a la diversidad y al papel de la mujer rural, a través de distintas iniciativas entre las que destacan el programa de mentoring ‘Crecemos Juntas’ en colaboración con el Ministerio de Agricultura, o la Cátedra ‘Mujer, Empresa y Mundo Rural’ con la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM). También, la entidad cuenta con la Cátedra AgroBank de la Universidad de Lleida, desde la que impulsa y apoya la investigación y la transferencia de conocimiento entre los ecosistemas académico y empresarial.

Y, por último, un eje de innovación y sostenibilidad con los que ayudar a impulsar la transformación del sector. En este sentido, AgroBank ha lanzado una nueva edición de ‘AgroBank Tech Digital INNovation’, el mayor programa de aceleración de startups para el sector agroalimentario. Con esta iniciativa la entidad se posiciona como el principal referente para ofrecer al sector soluciones tecnológicas.

Y para apoyar toda esta oferta de valor, la entidad ha lanzado AgroBank HUB, una plataforma digital para clientes y no clientes que tiene como objetivo contribuir a la transformación del campo español, impulsar la innovación, la sostenibilidad y reforzar la comunicación entre los distintos agentes del sector.

Para más información: José Antonio García Andrés / 663 410 014