NOTA DE PRENSA: AL CIELO CON ELLA... SIN LESIONES: LA IMPORTANCIA DE NO ARQUEAR LA ESPALDA EN LA LEVANTÁ


NOTA DE PRENSA: AL CIELO CON ELLA... SIN LESIONES: LA IMPORTANCIA DE NO ARQUEAR LA ESPALDA EN LA LEVANTÁ
NOTA DE PRENSA

Recomendaciones de los especialistas en columna vertebral para prevenir lesiones de espalda en costaleros y nazarenos durante la Semana Santa

AL CIELO CON ELLA... SIN LESIONES: LA IMPORTANCIA DE NO ARQUEAR LA ESPALDA EN LA LEVANTÁ

• El levantamiento del paso, uno de los momentos de mayor riesgo para los costaleros, exige una técnica adecuada para proteger la columna

• La carga prolongada y los microtraumatismos elevan el riesgo de lesiones lumbares y cervicales en costaleros, mientras que los nazarenos pueden sufrir lumbalgias por las largas paradas de pie

• La preparación física previa y el fortalecimiento muscular ayudan a reducir el impacto del esfuerzo

27 de marzo de 2026.- La Sociedad Española de Columna Vertebral (GEER) ha lanzado a través de sus redes sociales una campaña de recomendaciones dirigidas a costaleros y nazarenos con motivo de la inminente celebración de la Semana Santa, con el objetivo de prevenir lesiones de espalda derivadas del esfuerzo físico que implican las estaciones de penitencia.

En el caso de los costaleros, uno de los momentos de mayor riesgo es la levantá, en la que se concentra la máxima exigencia física. El paso de la posición de cuclillas a la posición erguida obliga a soportar cargas elevadas en un instante crítico, por lo que resulta fundamental evitar el arqueo de la espalda y mantener la columna alineada, permitiendo que la presión se distribuya correctamente sobre los discos intervertebrales y reduciendo así el riesgo de hernias discales. Esta técnica debe ir acompañada de una correcta activación del core bajo el paso, manteniendo una postura estable con los brazos sobre la trabajadera y el tronco ligeramente inclinado hacia adelante.

El trabajo bajo el paso implica soportar un peso medio de entre 30 y 40 kilos, que en los casos más exigentes puede alcanzar los 64 kilos por persona. Este esfuerzo, sostenido durante horas, somete a la columna a microtraumatismos continuados y fuerzas de compresión que pueden derivar en contracturas cervicales, degeneración discal o lesiones en las estructuras posteriores de la columna si la musculatura no está adecuadamente preparada. De ahí la importancia de un correcto ajuste del costal, situando el punto de apoyo en la séptima vértebra cervical – la que sobresale- para evitar impactos directos, así como del uso de fajas lumbares específicas para la carga (lumbostatos) que proporcionen un soporte adicional a la zona lumbar durante el esfuerzo.

Por su parte, los nazarenos también están expuestos a algunas molestias en la espalda, especialmente por permanecer durante periodos prolongados de pie —en algunos casos hasta 15 horas— en bipedestación, lo que puede provocar lumbalgias severas asociadas a la fatiga muscular y a los parones prolongados. En ambos casos, el cuidado del calzado y de la pisada resulta clave para evitar desequilibrios que puedan derivar no solo en lesiones de espalda, sino también en problemas articulares en tobillos y rodillas.

En los costaleros, la prevención de estas lesiones requiere una preparación física continuada a lo largo del año. El fortalecimiento de la musculatura de la espalda y del core, especialmente de los músculos estabilizadores profundos como los multífidos, junto con la práctica de disciplinas como la natación, el remo, la bicicleta estática o el pilates, contribuye a mejorar la resistencia y la estabilidad de la columna. A ello se suma la importancia de participar en los ensayos previos, que permiten una adaptación progresiva al peso y al esfuerzo.

Durante los días de procesión, resulta fundamental incorporar hábitos que ayuden a proteger la musculatura, como la realización de estiramientos antes de iniciar el recorrido para evitar la rigidez muscular y, al finalizar, para liberar la tensión acumulada. Tras el esfuerzo, la aplicación de frío local, siempre con la protección de un paño, ayuda a prevenir la aparición de hematomas y a controlar los efectos de los microtraumatismos. Asimismo, el uso puntual de analgésicos habituales, siempre bajo recomendación médica, en las horas posteriores puede contribuir a evitar espasmos derivados del esfuerzo físico.

El seguimiento de estas pautas contribuye a que el esfuerzo físico propio de la Semana Santa no comprometa la integridad de la columna vertebral. Ante la aparición de dolor persistente, hormigueo o pérdida de fuerza, resulta recomendable acudir a un especialista para descartar posibles lesiones.

Para más información:
Gabinete de Prensa de la Sociedad Española de Columna Vertebral (GEER)
Euromedia Comunicación Grupo
Telf. 954 62 27 27
Manuela Hernández 651 86 72 78/ Javier Barrera 619 10 25 54