NOTA DE PRENSA
8 de mayo, Día Mundial del Cáncer de Ovario
MÁS DE 600 MUJERES SERÁN DIAGNOSTICADAS ESTE AÑO EN ANDALUCÍA DE CÁNCER DE OVARIO, EL TUMOR GINECOLÓGICO CON MAYOR MORTALIDAD, PERO EN EL QUE SE AVANZA GRACIAS A LA MEDICINA PERSONALIZADA Y LAS NUEVAS TERAPIAS DIRIGIDAS
• El cáncer de ovario constituye la principal causa de mortalidad por tumor ginecológico en España. Se estima que en este año se diagnosticarán más de 3.700 nuevos casos en el país
• Se trata de un cáncer difícil de diagnosticar, que presenta síntomas inespecíficos, por lo que se detecta con frecuencia en estadios avanzados
• Desde la Sociedad Andaluza de Oncología Médica (SAOM) recomienda a las mujeres que acudan a su ginecólogo cuando aprecien algún posible síntoma, como hinchazón o distensión abdominal progresiva, sensación repetida y persistente de plenitud con la comida, molestias pélvicas o al orinar, o sangrado vaginal inapropiado
• Es necesario destacar el hecho de que el tratamiento está mejorando progresivamente gracias a la identificación de nuevas dianas terapéuticas y la personalización de las terapias a las pacientes en base a la biología molecular
Jueves, 7 de mayo de 2026.- Con motivo del Día Mundial del Cáncer de Ovario, la Sociedad Andaluza de Oncología Médica (SAOM) pone el foco en la realidad actual de este tumor, uno de los más complejos en la salud de la mujer, y en los avances que están permitiendo mejorar de forma progresiva su pronóstico.
Se estima que este año más de 600 mujeres serán diagnosticadas de cáncer de ovario en Andalucía, dentro de un contexto nacional en el que se registrarán más de 3.700 nuevos casos en toda España. A pesar de su menor incidencia en comparación con otros tumores, se trata del cáncer ginecológico con mayor mortalidad, en gran parte debido a su diagnóstico tardío.
El cáncer de ovario afecta principalmente a mujeres postmenopáusicas, especialmente entre los 50 y los 75 años. “La principal dificultad del cáncer de ovario es que suele dar pocos síntomas en fases iniciales, lo que hace que cerca del 70% de los casos se detecten cuando la enfermedad ya está avanzada”, explica la Dra. Purificación Estévez, coordinadora del Grupo de Trabajo de Cáncer Ginecológico de la SAOM. “Esto condiciona el pronóstico, pero también nos impulsa a seguir mejorando las estrategias de tratamiento”.
En los últimos años, el conocimiento de la biología del tumor ha permitido avanzar hacia una medicina más personalizada. Hoy se sabe que el cáncer de ovario no es una única enfermedad, sino un conjunto de al menos 5 subtipos con características moleculares distintas, lo que ha abierto la puerta a terapias dirigidas más eficaces.
“Uno de los grandes cambios ha sido la identificación de alteraciones en los mecanismos de reparación del ADN, especialmente en los tumores con mutaciones en los genes BRCA1 y BRCA2 o con deficiencia en la recombinación homóloga. Estas alteraciones están presentes en aproximadamente el 50% de los tumores serosos de alto grado, que son el subtipo más frecuente de cáncer de ovario”, señala la Dra. Estévez. “Esto nos permite seleccionar mejor los tratamientos y ofrecer opciones más eficaces a las pacientes”.
En este contexto, los inhibidores de PARP —como olaparib, niraparib o rucaparib— se han consolidado como una de las principales innovaciones terapéuticas. Su uso, especialmente como tratamiento de mantenimiento tras la quimioterapia, ha demostrado prolongar el tiempo sin progresión de la enfermedad y mejorar los resultados en determinados grupos de pacientes.
“Los inhibidores de PARP han supuesto un cambio de paradigma en el tratamiento del cáncer de ovario. Nos están permitiendo, en muchos casos, controlar la enfermedad durante más tiempo e incluso cronificarla en algunas pacientes”, destaca la especialista.
A estos avances se suman nuevas estrategias terapéuticas en investigación, combinaciones de fármacos, cirugía y una mayor integración de biomarcadores en la práctica clínica, lo que está transformando de forma progresiva el manejo de este tumor. Un grupo prometedor de medicamentos para el tratamiento del cáncer de ovario resistente a quimioterapia con platino son los anticuerpos conjugados dirigidos contra el receptor de folato-alfa. Este receptor, que está presente en niveles elevados en la mayoría de los tumores de ovario, se ha identificado como una nueva diana terapéutica clave. Actualmente, se están desarrollando numerosos fármacos dirigidos a este receptor, algunos de los cuales ya se encuentran en la fase III de ensayos clínicos. Actualmente, más de 40 de estos anticuerpos conjugados estén en estudio clínico para mejorar el tratamiento de esta enfermedad.
Sin embargo, el diagnóstico precoz continúa siendo uno de los principales retos. Actualmente no existen programas de cribado eficaces para la población general, lo que hace especialmente importante la detección clínica basada en síntomas.
“El mensaje clave es no normalizar determinados síntomas cuando son persistentes”, advierte la Dra. Estévez. “La hinchazón abdominal mantenida, la sensación de saciedad precoz, el dolor pélvico o los cambios en el hábito intestinal o urinario deben consultarse, sobre todo si se prolongan en el tiempo”.
A pesar de los desafíos, la supervivencia ha mejorado en los últimos años y continúa aumentando de forma progresiva gracias a los avances terapéuticos y al abordaje multidisciplinar. “Estamos en un momento de cambio en el cáncer de ovario. Cada vez entendemos mejor la enfermedad y contamos con más herramientas para tratarla”, concluye la Dra. Estévez. “El reto ahora es seguir avanzando en investigación y garantizar que todas las pacientes puedan beneficiarse de estos avances”.
Desde la SAOM se insiste, además, en la importancia de mantener hábitos de vida saludables como medida general de prevención del cáncer, evitando el tabaco y el alcohol, y controlando factores como la obesidad y el sedentarismo.
Para más información:
Gabinete de comunicación de la SAOM: Tomás Muriel (605 603 382)
8 de mayo, Día Mundial del Cáncer de Ovario
MÁS DE 600 MUJERES SERÁN DIAGNOSTICADAS ESTE AÑO EN ANDALUCÍA DE CÁNCER DE OVARIO, EL TUMOR GINECOLÓGICO CON MAYOR MORTALIDAD, PERO EN EL QUE SE AVANZA GRACIAS A LA MEDICINA PERSONALIZADA Y LAS NUEVAS TERAPIAS DIRIGIDAS
• El cáncer de ovario constituye la principal causa de mortalidad por tumor ginecológico en España. Se estima que en este año se diagnosticarán más de 3.700 nuevos casos en el país
• Se trata de un cáncer difícil de diagnosticar, que presenta síntomas inespecíficos, por lo que se detecta con frecuencia en estadios avanzados
• Desde la Sociedad Andaluza de Oncología Médica (SAOM) recomienda a las mujeres que acudan a su ginecólogo cuando aprecien algún posible síntoma, como hinchazón o distensión abdominal progresiva, sensación repetida y persistente de plenitud con la comida, molestias pélvicas o al orinar, o sangrado vaginal inapropiado
• Es necesario destacar el hecho de que el tratamiento está mejorando progresivamente gracias a la identificación de nuevas dianas terapéuticas y la personalización de las terapias a las pacientes en base a la biología molecular
Jueves, 7 de mayo de 2026.- Con motivo del Día Mundial del Cáncer de Ovario, la Sociedad Andaluza de Oncología Médica (SAOM) pone el foco en la realidad actual de este tumor, uno de los más complejos en la salud de la mujer, y en los avances que están permitiendo mejorar de forma progresiva su pronóstico.
Se estima que este año más de 600 mujeres serán diagnosticadas de cáncer de ovario en Andalucía, dentro de un contexto nacional en el que se registrarán más de 3.700 nuevos casos en toda España. A pesar de su menor incidencia en comparación con otros tumores, se trata del cáncer ginecológico con mayor mortalidad, en gran parte debido a su diagnóstico tardío.
El cáncer de ovario afecta principalmente a mujeres postmenopáusicas, especialmente entre los 50 y los 75 años. “La principal dificultad del cáncer de ovario es que suele dar pocos síntomas en fases iniciales, lo que hace que cerca del 70% de los casos se detecten cuando la enfermedad ya está avanzada”, explica la Dra. Purificación Estévez, coordinadora del Grupo de Trabajo de Cáncer Ginecológico de la SAOM. “Esto condiciona el pronóstico, pero también nos impulsa a seguir mejorando las estrategias de tratamiento”.
En los últimos años, el conocimiento de la biología del tumor ha permitido avanzar hacia una medicina más personalizada. Hoy se sabe que el cáncer de ovario no es una única enfermedad, sino un conjunto de al menos 5 subtipos con características moleculares distintas, lo que ha abierto la puerta a terapias dirigidas más eficaces.
“Uno de los grandes cambios ha sido la identificación de alteraciones en los mecanismos de reparación del ADN, especialmente en los tumores con mutaciones en los genes BRCA1 y BRCA2 o con deficiencia en la recombinación homóloga. Estas alteraciones están presentes en aproximadamente el 50% de los tumores serosos de alto grado, que son el subtipo más frecuente de cáncer de ovario”, señala la Dra. Estévez. “Esto nos permite seleccionar mejor los tratamientos y ofrecer opciones más eficaces a las pacientes”.
En este contexto, los inhibidores de PARP —como olaparib, niraparib o rucaparib— se han consolidado como una de las principales innovaciones terapéuticas. Su uso, especialmente como tratamiento de mantenimiento tras la quimioterapia, ha demostrado prolongar el tiempo sin progresión de la enfermedad y mejorar los resultados en determinados grupos de pacientes.
“Los inhibidores de PARP han supuesto un cambio de paradigma en el tratamiento del cáncer de ovario. Nos están permitiendo, en muchos casos, controlar la enfermedad durante más tiempo e incluso cronificarla en algunas pacientes”, destaca la especialista.
A estos avances se suman nuevas estrategias terapéuticas en investigación, combinaciones de fármacos, cirugía y una mayor integración de biomarcadores en la práctica clínica, lo que está transformando de forma progresiva el manejo de este tumor. Un grupo prometedor de medicamentos para el tratamiento del cáncer de ovario resistente a quimioterapia con platino son los anticuerpos conjugados dirigidos contra el receptor de folato-alfa. Este receptor, que está presente en niveles elevados en la mayoría de los tumores de ovario, se ha identificado como una nueva diana terapéutica clave. Actualmente, se están desarrollando numerosos fármacos dirigidos a este receptor, algunos de los cuales ya se encuentran en la fase III de ensayos clínicos. Actualmente, más de 40 de estos anticuerpos conjugados estén en estudio clínico para mejorar el tratamiento de esta enfermedad.
Sin embargo, el diagnóstico precoz continúa siendo uno de los principales retos. Actualmente no existen programas de cribado eficaces para la población general, lo que hace especialmente importante la detección clínica basada en síntomas.
“El mensaje clave es no normalizar determinados síntomas cuando son persistentes”, advierte la Dra. Estévez. “La hinchazón abdominal mantenida, la sensación de saciedad precoz, el dolor pélvico o los cambios en el hábito intestinal o urinario deben consultarse, sobre todo si se prolongan en el tiempo”.
A pesar de los desafíos, la supervivencia ha mejorado en los últimos años y continúa aumentando de forma progresiva gracias a los avances terapéuticos y al abordaje multidisciplinar. “Estamos en un momento de cambio en el cáncer de ovario. Cada vez entendemos mejor la enfermedad y contamos con más herramientas para tratarla”, concluye la Dra. Estévez. “El reto ahora es seguir avanzando en investigación y garantizar que todas las pacientes puedan beneficiarse de estos avances”.
Desde la SAOM se insiste, además, en la importancia de mantener hábitos de vida saludables como medida general de prevención del cáncer, evitando el tabaco y el alcohol, y controlando factores como la obesidad y el sedentarismo.
Para más información:
Gabinete de comunicación de la SAOM: Tomás Muriel (605 603 382)