NOTA DE PRENSA
LA VELOCIDAD DE LA MARCHA, INDICADOR CLAVE DEL ENVEJECIMIENTO BIOLÓGICO EN PERSONAS MAYORES CON VIH SEGÚN UN ESTUDIO PIONERO REALIZADO EN ESPAÑA
• El estudio FUNCFRAIL, liderado por expertos de GeSIDA, identifica la relación entre marcadores inflamatorios, fragilidad y deterioro funcional en adultos de más de 50 años
• Los resultados de este estudio han sido presentados en la Conferencia sobre Retrovirus e Infecciones Oportunistas 2026 (CROI 2026), uno de los principales encuentros científicos internacionales en investigación sobre VIH y que se acaba de celebrar en la ciudad de Denver (Estados Unidos)
Madrid, 17 de marzo de 2026— La velocidad de la marcha podría convertirse en una herramienta clínica fundamental para evaluar el envejecimiento biológico y la vulnerabilidad en las personas mayores que viven con VIH. Así lo revela un estudio multicéntrico español presentado en la Conferencia sobre Retrovirus e Infecciones Oportunistas 2026 (CROI 2026), uno de los principales encuentros científicos internacionales en investigación sobre VIH y que se acaba de celebrar en la ciudad de Denver (Estados Unidos).
El trabajo, realizado en el marco de la cohorte prospectiva FUNCFRAIL y con participación de investigadores vinculados a GeSIDA (Grupo de Estudio del SIDA de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica), analiza la relación entre biomarcadores inflamatorios y epigenéticos en sangre y distintos indicadores clínicos de envejecimiento en más de 300 personas con VIH de 50 años o más.
Los resultados muestran que los procesos biológicos del envejecimiento en esta población se reflejan de forma especialmente clara en la función física —y, en particular, en la velocidad de la marcha—, lo que abre la puerta a herramientas de evaluación simples y aplicables en la práctica clínica habitual.
Envejecimiento con VIH: más allá del control virológico
Gracias a los tratamientos antirretrovirales actuales, las personas con VIH alcanzan edades cada vez más avanzadas. No obstante, incluso con supresión virológica (carga viral indetectable en sangre), presentan con frecuencia fragilidad, deterioro funcional y múltiples enfermedades crónicas.
En el estudio participaron 304 adultos con VIH mayores de 50 años, con una edad mediana de 56 años y una larga evolución de la infección —más de dos décadas desde el diagnóstico en promedio—. Casi la mitad presentaba tres o más comorbilidades, un 8% cumplía criterios de fragilidad y un 17% presentaba depresión.
Biomarcadores que reflejan dimensiones específicas del envejecimiento
El análisis evidenció que los distintos marcadores inflamatorios no se asocian de manera uniforme con el estado clínico, sino que reflejan aspectos concretos del envejecimiento.
El marcador sCD14 se identificó como la señal inflamatoria más estrechamente vinculada con la fragilidad y con una mayor probabilidad de riesgo de malnutrición, mientras que la proteína C reactiva ultrasensible (hsCRP) mostró asociación únicamente con la fragilidad.
Además, varios biomarcadores —entre ellos IL-6, VCAM-1, sCD163 e I-FABP— se correlacionaron con el índice VACS, utilizado para estimar riesgo de mortalidad y eventos clínicos en personas con VIH, lo que respalda su relevancia pronóstica.
La velocidad de la marcha, el indicador más estrechamente ligado al estado biológico
Las personas que caminaban más rápido presentaban niveles significativamente más bajos de interleucina-6 (IL-6), un marcador clave de inflamación sistémica. Por el contrario, una velocidad de marcha más lenta se asoció con mayor metilación global del ADN (CpG), un indicador del envejecimiento biológico estimado a nivel epigenético.
Este hallazgo sugiere que la movilidad puede reflejar de manera directa la carga inflamatoria y el estado biológico global del organismo. Asimismo, la metilación global se relacionó con los niveles de albúmina sérica, lo que apunta a una posible conexión entre edad biológica, estado nutricional y capacidad funcional.
Según los investigadores, la combinación de biomarcadores sanguíneos con medidas objetivas de función física podría mejorar la identificación de pacientes en riesgo y orientar intervenciones preventivas dirigidas a preservar la autonomía y la calidad de vida. Entre las posibles estrategias se incluyen programas de ejercicio físico, apoyo nutricional y seguimiento geriátrico específico.
Un reto creciente para los sistemas sanitarios
El envejecimiento de la población con VIH constituye uno de los principales desafíos actuales en la atención a esta infección crónica. En España, una proporción creciente de personas con VIH supera los 50 años, lo que exige adaptar los modelos asistenciales a nuevas necesidades clínicas.
Los resultados presentados en CROI 2026 sugieren que incorporar evaluaciones sencillas como la velocidad de la marcha, junto con indicadores biológicos, podría facilitar la detección precoz de fragilidad y contribuir a promover un envejecimiento más saludable en las personas que viven con VIH.
Para más información:
Gabinete de comunicación de GeSIDA: Tomás Muriel (605 603 382)