Cerumen en los oídos: cuánto tiene que acumularse para empezar a afectar a la audición


Cerumen en los oídos: cuánto tiene que acumularse para empezar a afectar a la audición
NOTA DE PRENSA


CERUMEN EN LOS OÍDOS: CUÁNTO TIENE QUE ACUMULARSE PARA EMPEZAR A AFECTAR A LA AUDICIÓN



• Un artículo recientemente publicado en Acta Otorrinolaringológica Española, revista científica de la SEORL-CCC, utiliza un modelo informático del oído para estudiar cómo distintos grados de obstrucción por cerumen modifican el sonido que llega al tímpano

• ¿Se puede tener buena parte del conducto auditivo ocupado por cerumen sin que afecte a la audición? La simulación ofrece resultados interesantes, pero los especialistas advierten de que no pueden trasladarse directamente a pacientes

• ¿Limpiar o no limpiar? Esa es la cuestión: la SEORL-CCC recuerda que el cerumen cumple una función protectora y que, en condiciones normales, el propio oído dispone de mecanismos naturales para eliminarlo

• Cuando el remedio puede ser peor que el tapón: un ensayo publicado en 2025 encontró que el 88% de quienes utilizaron por sí mismos cuatro dispositivos para retirar el cerumen no consiguió reducirlo o incluso empeoró su acumulación

• ¿Y si el culpable no es el tapón? La sensación de oído tapado o la pérdida de audición pueden tener otras causas que deben investigarse si los síntomas persisten después de retirar el cerumen




Madrid, XX de XXXXX de 2026.- ¿Cuánto cerumen tiene que acumularse en el oído para empezar a afectar a la audición? Un estudio recientemente publicado en Acta Otorrinolaringológica Española, revista científica de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC), ha tratado de responder a esta pregunta mediante un modelo informático tridimensional del conducto auditivo que permite simular diferentes grados y formas de obstrucción por cerumen y estudiar cómo modifican el sonido que llega al tímpano.

Desarrollado por investigadores de la Universidad de Kufa, en Irak, el estudio se basa en una simulación mediante elementos finitos para reproducir el comportamiento del sonido en el conducto auditivo. Los resultados muestran que, a medida que aumenta la obstrucción, disminuye la ganancia de presión acústica y se modifican las frecuencias de resonancia. En el modelo, hasta una oclusión del 60% no se observaron cambios significativos en la ganancia acústica, mientras que con una obstrucción del 95% las diferencias fueron considerables. Este último porcentaje produjo además cambios significativos en la fase del sonido respecto a un conducto completamente abierto, lo que, según los autores, puede afectar a la calidad del sonido que alcanza el tímpano y, en consecuencia, al proceso auditivo.

Los resultados son interesantes, pero necesitan una cautela fundamental: el estudio no se ha realizado en pacientes ni ha medido cuánto empeora la audición de una persona en función de la cantidad de cerumen que tenga. Analiza mediante un modelo matemático determinadas propiedades físicas de la transmisión del sonido y, por tanto, sus resultados no significan que una persona pueda tener el 60% del conducto ocupado por cerumen sin que su audición se vea afectada, ni establecen ese porcentaje como un umbral clínico a partir del cual se empieza a oír peor. Lo que sí muestra el estudio es qué ocurre con el sonido a medida que el cerumen va cerrando el conducto: cuando la obstrucción aumenta, puede llegar al tímpano menos presión sonora y también se modifican algunas características del sonido que recibe. Es decir, el cerumen no solo puede reducir el sonido que llega al tímpano, sino también alterar cómo llega, especialmente cuando la obstrucción es muy elevada.

Entonces, ¿cuánto cerumen hace falta para empezar a oír peor?
No existe un porcentaje que pueda aplicarse a todas las personas. La cantidad de cerumen es importante, pero también pueden influir el lugar del conducto en el que se acumula, el grado de obstrucción que produce y las frecuencias del sonido.

De hecho, los estudios realizados directamente en personas muestran que tener cerumen no significa necesariamente oír peor. Uno de los más amplios, publicado en 2024 a partir de datos de 14.230 personas de 12 o más años de Estados Unidos que habían sido sometidas tanto a una exploración del oído como a pruebas auditivas, encontró algún grado de obstrucción parcial o completa por cerumen en el 18,6% de la población estudiada. El porcentaje ascendía al 32,4% entre los mayores de 70 años.

Sin embargo, en este estudio fue la obstrucción completa del conducto la que se asoció de forma significativa con una peor audición. La conclusión importante es que no basta con saber cuánto espacio ocupa el cerumen para determinar si una persona va a oír peor: una acumulación parcial puede no tener una repercusión apreciable, mientras que cuando el cerumen llega a bloquear suficientemente el paso del sonido hasta el tímpano sí puede afectar a la audición.

Pero ¿en qué porcentaje exacto empieza a ocurrir? Eso es precisamente lo que todavía no podemos establecer. El nuevo estudio publicado en la revista de SEORL ayuda a comprender qué sucede físicamente a medida que el conducto se va obstruyendo, pero, al tratarse de una simulación y no de un estudio realizado en pacientes, no permite fijar un porcentaje de cerumen a partir del cual una persona empieza a oír peor.

¿Tener cerumen significa tener los oídos sucios?
No. El cerumen ha sido tradicionalmente asociado a una falta de higiene, pero su presencia es normal y necesaria. La cera ayuda a proteger el oído frente a infecciones, tiene propiedades antibacterianas, dificulta la entrada de polvo, hidrata el conducto auditivo y reduce la irritación que puede provocar el agua.

Además, el oído cuenta con su propio mecanismo de limpieza. El cerumen se desplaza progresivamente hacia el exterior del conducto y normalmente se expulsa por sí mismo. Por eso, en condiciones normales, basta con limpiar la cera que alcanza la parte externa del oído.

¿Limpiar o no limpiar? La cuestión es que un oído sano no es un oído sin cerumen
El interior del conducto auditivo no necesita limpiarse de forma rutinaria. De hecho, introducir bastoncillos para retirar el cerumen puede empujar la cera hacia dentro y favorecer precisamente aquello que se pretende evitar: su acumulación hasta formar un tapón.

Además, el uso de bastoncillos puede favorecer la aparición de otitis y, con menor frecuencia, provocar lesiones en la piel del conducto, perforaciones del tímpano o dejar restos de algodón en su interior.

El cerumen forma parte de los mecanismos naturales de protección y limpieza del oído, por lo que el objetivo no debe ser mantener el conducto permanentemente libre de cera. En condiciones normales, el propio oído se encarga de desplazarla progresivamente hacia el exterior, donde puede retirarse durante la higiene habitual.

¿Y cuándo el cerumen se convierte realmente en un tapón?
El problema aparece cuando la acumulación bloquea el conducto auditivo. Entre los síntomas más frecuentes se encuentran el dolor de oído, la sensación de taponamiento, los ruidos en el oído o tinnitus y la pérdida parcial de audición.

Pero la presencia de alguno de estos síntomas tampoco permite autodiagnosticarse un tapón. La sensación de tener el oído cerrado o empezar a oír peor puede tener otros orígenes, y la exploración del conducto auditivo y del tímpano permite comprobar si existe realmente una acumulación de cerumen que pueda explicarlos.

Cuando el remedio puede ser peor que la solución: ¿podemos quitarlo nosotros mismos?
No es recomendable tratar los tapones por cuenta propia, y la evidencia científica reciente aporta argumentos adicionales para ser prudentes.

Un ensayo aleatorizado publicado en 2025 estudió a 147 adultos con acumulación moderada o excesiva de cerumen que utilizaron por sí mismos cuatro dispositivos comercializados para su retirada. Después de utilizarlos, el 88% no presentó mejoría o mostró un empeoramiento del grado de acumulación. Ninguno de los cuatro métodos demostró una eficacia significativamente superior a los demás.

El estudio encontró además otro resultado particularmente significativo: en el 17% de los participantes el cerumen se desplazó hacia zonas más profundas del conducto. Un 5% experimentó dolor o molestias y en un 1% se observaron traumatismos del conducto.

Estos resultados no permiten concluir que cualquier procedimiento realizado en casa vaya a empeorar un tapón, pero sí muestran que extraer algo de cera no significa necesariamente haber reducido la obstrucción. Manipular el oído puede conseguir justamente lo contrario y desplazar el cerumen hacia dentro.

Cuando existe un tapón que necesita ser retirado, la extracción debe realizarse de forma segura por un profesional sanitario. No todos los tapones necesitan la intervención de un otorrinolaringólogo ni existe un único procedimiento adecuado para todos los casos.

Las características del tapón y del conducto, las dificultades para extraerlo o determinados antecedentes del paciente pueden hacer necesaria la intervención del otorrinolaringólogo. También debe valorarse la consulta con este especialista cuando, una vez retirado el cerumen, persisten la sensación de taponamiento, la pérdida de audición u otros síntomas, ya que pueden tener una causa diferente.

El otorrinolaringólogo dispone además de instrumental y técnicas específicos que permiten visualizar el conducto y el tímpano, realizar la extracción cuando está indicada y valorar la posible existencia de otros problemas del oído.

¿Y si el culpable no es el tapón?
Que una persona tenga cerumen y pérdida de audición al mismo tiempo no significa necesariamente que una sea la causa de la otra.

Por eso, retirar un tapón también tiene un valor diagnóstico. Si desaparece la obstrucción, pero la persona continúa oyendo mal, mantiene la sensación de oído tapado o presenta otros síntomas, hay que valorar otras posibles causas.

En estas circunstancias, la valoración por el otorrinolaringólogo permite explorar el oído y determinar si es necesario realizar una audiometría u otras pruebas para conocer el origen de la pérdida auditiva. El cerumen puede ser el culpable, pero no siempre lo es.

Referencias científicas
Abbas RR, Abbas TR. Effect of external ear canal occlusion on acoustic pressure gain at the tympanic membrane. Acta Otorrinolaringol Esp (Engl Ed). 2026;77(4):512333. DOI: 10.1016/j.otoeng.2026.512333.

Tolan MM, Choi JS, Tibesar MT, Adams ME. Cerumen impaction: Prevalence and associated factors in the United States population. Laryngoscope Investig Otolaryngol. 2024;9(2). DOI: 10.1002/lio2.1228.

Kamm WE, Tolan MM, Kennedy CL, Choi JS, Marmor S, Adams ME. Efficacy of Over-the-Counter Cerumen Removal Devices: A Randomized Trial. Laryngoscope Investig Otolaryngol. 2025;10(6). DOI: 10.1002/lio2.70313.


Para más información:
Gabinete de comunicación de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC): Javier Barrera (619 102 554)